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Antonio Cartier: Pon una vaca en tu vida.
En mi vida claramente hay un punto de inflexión. Un antes y un después. Ese momento no es otro que aquél en el que descubrí la vida de la Vaca Adolfa. Ella ha llenado mi vida como no lo han hecho otras ubres. Eso es algo que no se olvida fácilmente. Desde ese momento me obsesioné por ser partícipe de tan única e increíble saga, y bueno, desde aquella experiencia...sinceramente, soy otro. Desde entonces siempre le digo a la gente: Pon una vaca en tu vida...
Jaime Franco: ¡¡Prueba mi leche!!
Nunca olvidaré la primera vez que la ví...ella no sabía quién era yo, ni yo quién era ella...pero nunca me habría podido imaginar que algo tan pequeño y con unas ubres tan grandes y rosadas hiciera lo que hizo de mí. "¡¡Prueba mi leche!!" dijo esa Vaca, "verás de lo que es capaz", repitió. Yo accedí, confuso, y ahora ya no hay vuelta atrás...Todo cambió después de probarla...mis instintos más primitivos se despertaron y un poder aterrador me fue conferido...el poder de crear tormentas...hacer caer rayos...y un interminable deseo por la leche agria. Después de seguirla por todos sus rodajes como Super Cow Star, haciéndome pasar por actores como la Rana Macha o incluso doblando al Perro Florentino aún sigo buscando la forma de acabar con ella...sólo así terminaré con este impulso incontrolado de ir ordeñando a todo lo que tenga más de un pezón. En cualquier lugar del mundo, a cualquier hora, siempre estaré en los rodajes de la Vaca Adolfa para lograr finalizar mi cometido en esta vida...
Carlos Menéndez: ¡¡Viva el Fary!!
La primera vez que ví a la Vaca Adolfa me quedé impresionado por sus enormes ubres, y es que nunca he visto un animal con corazón de goma-espuma con tanta pasión delante de la cámara. Sus actuaciones a lo largo de estos años han sido el resurgimiento del cine zoofílico de juguetes, gratamente recordado por películas como Toy Storyx, Mimosín X o Fantasías Barbie. Espero que la Vaca Adolfa y todas sus andanzas pervivan muchos años más. ¡¡Viva el Fary!!
Carlos Ruiz Bueno: El día que te compré, Adolfa.
Recuerdo como si fuera ayer esas vacaciones en Conil. Una de las noches, como cualquier otra, salí con mi amiga Elena por el centro a tomar algo, ir a los puestos callejeros para comprar cualquier chorrada y finalmente salir por los bares y la disco cuadra (así llamaba mi amiga a la Discoteca...). Esa noche te ví, junto a otras iguales que tú, pero te elegí a tí...no serían más de 500 pesetas pero me hice con una preciosa vaca antiestresante por aquél entonces anónima...Nunca podría imaginar que esa compra acabaría convertiéndose en la estrella de la red 5 años después...y la pena me embarga cuando pasado ese tiempo te miro. Tu belleza natural ha dado paso a grietas por todo el cuerpo, daños en tu cara, tus patas, ubres, etc. Los rodajes son muy salvajes lo sabemos, nunca pensamos en lo que sufrías...ya es tarde...el daño está hecho y no encontraremos a otra como tú...eres única, desde el día que te compré, Adolfa.
Luis Sánchez: Así nació la Vaca Adolfa.
La Vaca Adolfa es la consecuencia directa del efecto que produce en nuestras manos una cámara de vídeo. Y es que esa camarita tan nueva estaba pidiendo que la usáramos y aquella vaquita inanimada exigía el protagonismo. Pero claro, aquella vaca no tenía nombre; y ahí es donde entra Juan. Él estaba pasando de toda la vorágine creativa que éramos Jaime, Carlos y yo, y de nuestras ganas de hacer algo divertido, así que, en venganza, la vaca adoptó el segundo nombre de Juan: Adolfa. Así nació la Vaca Adolfa. El resto es historia. Los primeros episodios eran los desvaríos de tres dementes, auténticas locuras inconexas utilizando cualquier tontería al alcance de la mano, pero poco a poco los guiones se fueron abriendo paso en importancia. Claro que siempre la chispa que encendía la llama del guión era alguna chorrada que tuviera Carlos por su estudio, de esta manera el Episodio IV: Misión Complicá, fue el resultado de las ganas de usar un cable para que la vaca emulara a Ethan Hunt y de imitar un mundo tecnológico con los móviles, mp3 y demás. La primera temporada fue rodada en un período más o menos corto. Había ganas de rodar más pero no encontrábamos tiempo. Así, tras cinco años de parón, nuevas amistades aparecieron y al conocer a la Vaca Adolfa nos picaron para volver a rodar. Era el inicio de la segunda temporada. Esta se rueda de manera más lenta que la primera, pero con guiones más elaborados y más participantes. Es el futuro de la Vaca Adolfa.
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